domingo, 14 de mayo de 2017

SOBRE EL RELATIVISMO Y UNA DE SUS PRINCIPALES CONSECUENCIAS: LA INCOHERENCIA


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“¡Ahora es así!; ¿mañana?,... ¡ya veremos!”


Esta lapidaria frase expone, con meridiana claridad, uno de los males de hoy en día: el relativismo moral, en el devenir cotidiano, de una enormidad de personajes (y personajillos) con una posición política, económica y/o social relevante. Es decir: supuestos modelos de comportamiento a seguir, o referentes sociales.

La falsedad continuada de actos contrarios a lo prometido, en función de intereses torpemente disimulados, delata al cobarde ejecutor de tales "invenciones".

La incoherencia es una incómoda (y delatora) compañera de viaje en tiempos de infinitas frustraciones y (saturados) de aborrecibles apariencias. Una gran silente mayoría estamos hastiados de mequetrefes de la fruslería y de la elegancia paupérrima. Todos ellos, glamurosos de la mentira.

Como primera emanación: carecemos de ilustres guías de la vida pública. A lo sumo representantes botarates y poco eficientes; incapaces de diferenciar hemorragia de hemofilia (la primera es una consecuencia de la segunda y no a la inversa). Nos merecemos lo que tenemos. Al fin y al cabo, estos interlocutores de tres al cuarto, son vecinos o conocidos del quinto; pasado no hace mucho tiempo eran algunos de nosotros o un hermano del séptimo; son pueblo, pero lo olvidan con la misma (extremada) avaricia con la que llenan sus bolsillos y acrecientan su acristalado narcisismo.

Segunda consecuencia: la vanagloriada sociedad de las libertades democráticas es una entelequia. Está gravemente enferma; ella no lo sabe. Algunos de sus sufridos, y asqueados, "ciudadanos" la padecen en sus corazones y, sobre todo, en su esencia. Los "chulos" que la desangran, y martirizan, niegan la mayor; siendo, ésta, su tremenda y lamentable incoherencia. Les va en ello su supervivencia social y sus desmesuradas vidas. Según sus "brillantes" cabezas (en voces ajenas y propias): "¡es una gran mentira de ciudadanos resentidos; vivimos en el mejor de los sistemas socio-políticos posibles!; el resto de sociedades son el caos o Satanás envilecido".... Suma y sigue...

En conclusión: vivimos en una estafa continua, en la que unos pocos viven muy bien -¡por supuesto!- a expensas de una extenuada mayoría. Sus "maravillosas" vidas son supuestos modelos de éxito político, profesional, social... Y -¡evidentemente!- son depositarios de una "felicidad" digna de alabar y ejemplo a seguir. ¿La realidad de (casi) todos ellos? corruptos, hipócritas, amorales, falsos; crédulos de sus propias mentiras. Todo lo relativizan; todo lo maquillan, por activa y por pasiva.


¿Qué reporta el relativismo a estos personajillos de la vida social y pública; en que les beneficia?

Contentar al máximo número de seguidores. El prometer es fácil; no así el hacer cumplir. El ejecutar las cosas, en muchos casos, resta y no asegura la continuidad política, social y/o económica del "ilustre personaje". El ciudadano, como PERSONA mal preparada y desconocedora de su falsaria vida, no espera escuchar verdades; desea ser engañado con una bonita sonrisa, emborrachado de estupideces venditas y mucha gomina. La Verdad es áspera y más si en ella se delatan millones de estafadas vidas. Vidas vacías, vidas maquilladas y asquerosamente aburridas. No por abulia, si no por falsas e hipócritas.

Nos deberíamos regir por el hacer y no por el prometer. La coherencia -como gran perdedora de actos sinceros, francos y honestos- no vende; no reluce en sí misma. Las verdades son verdades y pueden ser terriblemente crueles y esquivas. Detrás de la dura Realidad se encuentra una gran Verdad.

La irresponsabilidad, inconscientemente asumida, de una sucesión de generaciones (casi perdidas) delatan a las mismas: pobres, amorales, anodinas, vacías... y sin saber "¿qué es eso de la Moral y de la Ética"? Todos egoístas, todos pusilánimes, todos narcisistas, todos unos pobres arribistas:

No hay voluntad de ser; se prefiere poseer

Por todo ello:

Hay que dejar de aspirar a tener y asumir la firme voluntad de ser. La tenencia con el tiempo se disipa; suspirar a ser uno mismo no tiene quita; es el mejor presente que te va a otorgar la vida.


Santiago Peña


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