En la actualidad el sentirse joven, al lado de jóvenes (biológicos), es lo aconsejable y es lo que ha de dotar de una (supuesta) fuerza expansiva a la tarea creativa en sí.
Rodearse de obras (teóricamente) nuevas, últimos modelos de coches, musicales chabacanos, óleos abstractos, realizaciones arcillosas de formas inconexas, traps ramplones y escabrosos,… etc., es lo “cool”. ¡Se está “en la cresta de la ola”!
Las ideas, y las obras, que son consideradas Obsoletas y/o Antiguas (por una gran parte del público y por las mismas instituciones públicas y privadas) ya no se han de tener en cuenta porque ya en nada han de aportar, según las machaconas consignas imperantes de la glamurosa y vacía modernidad.
La base de todo ello es un consumismo desaforado, fabril, despiadado, obsceno e infantil. De una desbocada hiperproducción que se ha de acabar de “colocar” en todos los mercados, especialmente en el juvenil; verdadero campo de batalla de unos y de otros: siempre desarrollando, siempre produciendo, siempre consumiendo y siempre arrojando (por tedio y aburrimiento). Y… ¿por qué no? ¡Por obsoleto! -¿Por obsoleto?- Verdaderamente, ¿debería de ser así? Abiertamente, ¡no!
¿Qué se considera Obsoleto?
Es “aquello que ya ha cumplido”: aquel Producto (Objeto), Pensamiento, PERSONA o Trabajo, que fue programado (en algunos casos), formado (en otros) para que funcionase (actuase y/o realizase) durante un determinado (y acotado) periodo de tiempo y, habiendo cumplido con su cometido, es retirado y/o substituido por otro Producto (Objeto), Pensamiento, PERSONA o Trabajo, mejorado o, como mínimo, de similares características y prestaciones.
¿Qué se considera Antiguo?
Es la existencia dilatada de algo en el tiempo. Por lo que, Antiguo, es todo Pensamiento, PERSONA, Objeto o Trabajo, que se ha mantenido cumplidamente en el tiempo.
Por lo que ¿Obsoleto y Antiguo son sinónimos?, según sus (variadas) definiciones, evidentemente, no.
Y, ¿qué significa Irrelevante?
Que carece de importancia: que lo que se diga, o se escriba (pensamientos o ideas), o lo que se haga (obras arquitectónicas, ejecuciones musicales) ya no se deben de tener en cuenta; o ya no son debidamente valoradas por el entorno. -¡Bueno!-
Llegado a este punto se alcanza la triste, y descorazonadora, conclusión que las experiencias (acumuladas a través del paso del tiempo) son Irrelevantes, por ser, las mismas, “Antiguas” y “Obsoletas”.
La modernidad, una vez más ¡y ya, son muchas!, arrumba el (verdadero) Saber (el conocimiento profundo, transmitido a través del tiempo).
En definitiva: la dicotomía Modernidad, o Sabiduría “brilla en todo su esplendor”.
¡Qué triste camino, qué incierto futuro, que trágica conclusión!
Santiago Peña
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