sábado, 2 de mayo de 2015

TRAZOS


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Incoherencia existencial


...Hasta que “el durmiente” deje de serlo, seguiremos comportándonos como auténticos mentirosos de nuestras propias trayectorias vitales. El espejo nos seguirá diciendo aquello que queremos escuchar y no plasmará nuestra verdadera realidad...


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Nuestro camino


Cuando se inicia el vuelo, lo físico se atribuye, la velocidad se jacta, pero, con el tiempo, el impulso se desvanece… por el peso de las alas…

Es necesario parar… reflexionar y meditar.

Cuando regresamos es, nuestro camino, el que se impone; el espíritu renacido fluye, dúctilmente, aplicando su fuerza, constancia y templanza.

La Luz, invariablemente, brilla con más ímpetu cuando regresó que cuando partió. Y en su peregrinar, eternamente, retornará... como las olas del mar: ¡más bella y lozana; más misteriosa; más cómplice… más hermana!

 
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Frustración


No nos dejemos deslumbrar por el primer fulgor... Lo que viene es lo mejor… ¿o no?... Frustración en ciernes… ¡Qué desilusión! Puros fuegos de artificio… Desengaño… ¡Falsedad! Fugacidad… ¡Vacío; Nulidad!

 
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Conciencia


La Conciencia es como el corte de una navaja: cuan más limpia, más bella; cuan más profunda, más intensa; cuan más larga, más huella.


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La Creatividad como meta imposible de la Inmortalidad


Somos creativos cuando padecemos crisis de todo tipo, cuando nos inunda la soledad, cuando sentimos el vacío existencial; cuando necesitamos ir en busca de la Luz. En definitiva: cuando "sufrimos" la crisis cíclica de la imposible Perennidad.

Toda forma de Creación conlleva una acción de transcendencia y, en consecuencia, de Inmortalidad.


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Aristocracia


El término Aristocracia, en su raíz etimológica, significa "el gobierno de los mejores"; de los más preparados. En su vertiente más genuina, lo llamaríamos Sofocracia (o gobierno de los sabios). Cosa que, ahora, no ocurre.

Ante lo evidente, deberíamos de estar gobernados por la Excelencia de los más sobresalientemente instruidos, tanto desde principios Éticos incuestionables, como por unos verdaderos "Aristócratas" del Conocimiento.

Todo ello, indudablemente, para el máximo beneficio de la comunidad.


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Elegía de la Eternidad


Insondable espacio; insondable tiempo,
El reverso de la existencia es la nada.

Cuando el comienzo y el final ocupan un mismo espacio tiempo,
Lo llamaremos Eternidad.



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Consciencia e Integridad


De lo inconsciente nace la tribu; de lo consciente se reafirma la Individualidad. Para poder asumir el hecho religioso se debe vivir en una inconsciente integridad. Cuanto más consciente se es de sí mismo más abierto al mundo se está.

El ser autónomo de las normas colectivas te hace ser coherente con tu singularidad. Por todo ello te hace estar dotado de los atributos de consciencia y por ende de Libertad: Me siento libre por ser plenamente consciente de la Realidad.

Vivir en primera persona es la clave. No se necesitan intérpretes, ni adivinos, ni intermediarios, ni sacerdotes… La comunión consciente con lo místico, o con la divinidad, siempre será por la vía directa de la Unicidad… y por tanto de tu Integridad.


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Dueños de nuestro propio destino


¿Qué es la Vida?... ¿Un transcurrir; un consumir;... una esclavitud consentida,… sobrevivir,… un mal vivir...?

La Vida no es un simple "vivir" -Se sobrentiende- La Vida son ideales, objetivos, cambios; es soñar, es anhelar, es trasformar, es CREAR, es AMAR, es... ¡¡¡VIVIR!!!

¡Y para ello debemos ser dueños de nuestro propio destino!


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La Veracidad es la primera Ley de la Humanidad


Siempre, con Educación, se debe explicar aquello que el resto de las PERSONAS no quieren oír...pero que, por Conciencia, es necesario decir.

Por todo ello… ¡no soy Libre para mentir, pero sí para expresar la Verdad!

La Veracidad es la primera Ley de la Humanidad y su consecuencia la Libertad…Por lo tanto… ¡soy, y me siento, Libre para poder proclamar la Realidad!


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¿Libertad?


No somos felices porque no conocemos, ni sabemos, que es la Verdadera Libertad… ¡El día que alcancemos la Libertad quisiera morirme, morirme saturado de Felicidad!


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Alquimia


Alquimia somos nosotros en nuestra evolución, en nuestras regeneraciones continuas, en nuestras transformaciones transcendentes, en nuestras aceptaciones sin límite, en nuestros previsibles errores… En ciclos perennes del Ser para volver a ser el Ser… Partimos de la Esencia para volver a ser Esencia…

¡Soy Bennu; soy Fénix; soy el Sol!


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Latidos del Corazón


El Latido del Corazón es la Nota Fundamental del Universo y, ésta, se repite indefinidamente.


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Movimiento y Vida


Toda Alma en movimiento se halla dentro del Ser. Porque Alma (ánima) es movimiento. La forma propia de la naturaleza es el movimiento. Si no hubiese movimiento la naturaleza no existiría. En tanto en cuanto, la naturaleza es fruto del movimiento, la Naturaleza es Eterna como eterno es el movimiento.

La Creación es una transformación, porque todo existe. Por ejemplo, el fuego (como elemento primordial de la naturaleza), es transformación de la materia a alta velocidad. Y todo movimiento deviene en Creación. Es decir: en Vida.


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Concienciación de Almas


La lucha social no está reñida con las reflexiones filosóficas. Es más: un pensamiento (una idea) puede inducir (o motivar) a la lucha -sin cuartel- en contra de las intemporales e incontestables injusticias que nos infligimos los unos a los otros.

Está por llegar la nueva generación que todo la cambiará... ¿Estamos dispuestos a salir de la letárgica situación en la que estamos instalados?


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Humanidad


¿Qué somos? El resumen completo de la Creación.

Conocemos el agua, porque somos agua; conocemos el fuego, porque somos fuego; conocemos el aire porque somos aire; conocemos la tierra, porque somos tierra. Por lo que todo el conocimiento del Universo está en nosotros…

...Somos elementos tántricos, esencialmente musicales. No hay nada más puro, dentro de la comunicación transcendente, que un Poema de Luz:

Simple Vibración,
Música Eterna,
Circular, perfecta,
Sublime, excelsa.

¡Despertad!
¡Despertad!
¡Luz imperecedera!
¡Alma Divina!
¡Alma Eterna!


 
Santiago Peña


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domingo, 26 de abril de 2015

ACERCA DEL HUEVO DE LA SERPIENTE


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Para empezar hay que diferenciar, con meridiana claridad, que, en referencia a esta metáfora, existen dos visiones, aparentemente, opuestas pero, a la vez, complementarias a la hora de buscar una simbología, o enseñanza, de la misma:

  • La primera de carácter socio-político, intentando explicar el origen del nazismo en la Alemania de entreguerras. Se realizó una película homónima, The serpent´s egg (1977), dirigida por el cineasta sueco Ingmar Bergman, ambientada en los años 20; en la que expone, con crudeza existencial, el ambiente desolador, y en descomposición, del Berlín de aquellos tiempos.

"Nada funciona bien, excepto el miedo".
(Inspector Bauer)


"Cualquiera puede ver el futuro, es como un huevo de serpiente. A través de la delgada membrana, se puede distinguir un reptil ya formado".
(Dr. Vergérus)
   

  • Y la segunda en que, la Serpiente, está muy enraizada a los estados de transformación espiritual.

En las dos perspectivas, la búsqueda quimérica de la perfección de la PERSONA, son el nexo, y punto, en común acerca de esta alegoría metafísica.

En este breve post, nos vamos a centrar, exclusivamente, en la segunda visión, marcadamente espiritual. No obstante, la primera, merecería un estudio completo, dada su "vigente actualidad". Por supuesto, recomiendo el visionado del film en cuestión. Una obra maestra de la cinematografía. Atemporal.

Hecha la breve separación, a modo introductorio de las dos percepciones, comencemos con la segunda, ya referenciada.

Desde antes del comienzo de los tiempos, la Serpiente, ya se encuentra presente. En una de las versiones de la cosmogonía egipcia se narra lo siguiente:

"Ocho criaturas con cabezas de rana y sierpe nadaban en las aguas del Caos antes de que comenzara el tiempo. Ellos formaban parte de la llamada Ogdóada: Nun y Naunet, deidades del acuático abismo; Hu y Hechuet, dioses del espacio infinito; Ku y Kuket; dioses de la oscuridad; Amón y Amonet, dioses de lo invisible. Estos seres nadaron juntos formando el Gran Huevo que empolló el Creador."

Con posterioridad estará muy arraigada en los procesos de regeneración; incluso, de alguna manera, se aglutina en nuestro interior, concibiendo emociones y sensaciones que, en  muchos casos, no logramos del todo definir pero que, de alguna forma, ayudan a encauzarnos y a reconducir nuestras existencias.

Es como si tuviésemos un huevo en nuestro interior, gestando; esperando para emerger de la cáscara… y, en numerosas ocasiones, hemos intuido que el huevo es algo que ya hay dentro de nosotros pero, otras veces, percibimos que, en realidad, somos nosotros mismos, o una parte de nosotros, que está oculta dentro de ese "Huevo de Serpiente", que no termina de abrirse al mundo, quizás por miedo, acaso por menoscabo de lucidez en determinadas facetas nítidamente anímicas.

Pero ¿por qué se está al tanto que es un huevo de serpiente? En el fondo se presiente. Así que debemos trabajar y meditar en ese aspecto asociado a este "temido" reptil, tan incomprendido y repudiado a lo largo de la historia que, posiblemente, nos ha marcado demasiado; cegándonos ante la sabiduría ancestral, estrechamente ligada a la naturaleza y a los procesos que deberíamos vivir en paralelo con el mismo. Desde nuestros primeros ancestros, la Serpiente, se coligó al mal, cuando, en verdad, siempre ha sido un emblema trascendente en la generalidad de culturas a lo largo de la historiografía humana.

¿Qué advertimos en todo esto? Que debemos ser nosotros quienes rasguemos ese cascarón; que la Serpiente está tan dormida que no puede nacer por sí misma. Y esto, realmente, puede parecer paradójico cuando sentimos que somos nosotros quienes estamos en el interior del huevo, cuando la Serpiente es, esencialmente, un alter ego de nosotros mismos del cual precisamos renacer. Por lo tanto: se renueva pero, de ningún modo, descompone su naturaleza.

¡Renazcamos, pues, con fortaleza e ímpetu ante lo que nos ofrece la vida -dada nuestra minúscula, pero extraordinaria, presencia- en este mundo que nos ha tocado vivir!

A lo largo del tiempo en el que, paulatinamente, hemos estado haciendo una abstracción en esta cuestión, paralelamente al mismo, gradualmente hemos ido sintiendo que algo despierta en nosotros, más sensaciones, más percepciones de lo sutil… que nos hacen pensar que, tal vez, ya estemos rompiendo, apocadamente, nuestro pequeño cascarón.


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Santiago Peña

domingo, 19 de abril de 2015

¿EL PORQUÉ DE LOS SÍMBOLOS?


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Las antiguas narraciones mitológicas pueden "leerse" de muy variadas formas: como una estricta fábula (con tintes señaladamente pedagógicos), como una impresión marcadamente religiosa o, inclusive, como un estudio metodológicamente antropológico. El problema, ha día de hoy (si nos atenemos, estrictamente, a su infinidad de posibles interpretaciones; todas posiblemente no correctas pero, tampoco, del todo falsas)  radicará en que no entenderemos ese lenguaje de nuestros ancestros: con una épica desmesurada, hiperbólico, atemporal, minimalista y sin un espacio geográfico definido.

Antes del Logos, precedió el Mito. -así se exponía en los primeros capítulos de cualquier libro de texto de Introducción a la Filosofía- Por lo tanto, la emoción se anteponía a la razón. La imaginación -no lo olvidemos- hacía el resto.

La PERSONA de aquellas épocas (en una gran mayoría) no leía: percibía, comentaba y/o explicaba. Interpretaba, "a su modo", todos los acontecimientos que sucedían a su alrededor: tormentas, ventiscas, guerras, hambrunas, enfermedades,... de la única manera que su pensamiento precientífico (ante el miedo, la angustia y cualquiera de las fobias que lo atenazaban) le podía ofrecer: La simbología. Es menester recordar que la primera forma de lenguaje fue el símbolo.

Las tormentas,  según en la época o zona geográfica en la que nos encontrásemos, era la furia de Thor, los caprichos de  Zeus, la venganza de Perun o la justicia de Enlil. Todo lo que no se entendía, o comprendía, se le dotaba de un carácter mistérico y/o religioso. Todo se le encontraba acomodo. Se constituía un "pacto" y el mundo seguía funcionando (Cosmos). En definitiva, el ser humano necesitaba, y necesita (hoy igual, pero con diferentes lenguajes), dar sentido a su existencia: el origen de la vida, porque nos tenemos que morir, porque el universo está establecido de esta forma y no de otra...   

Los mitos de ahora son los deportistas de élite y los llamados VIP. Actualmente (igual que antes) no hace falta leer (literalmente) sus biografías, sino seguir sus "gestas y proezas". Los medios de comunicación de masas hacen el resto.

En este tiempo, y en los venideros, no siempre se podrá aplicar la lógica y la razón. Los sentimientos, la pasión y, sobre todo, el miedo (a la incertidumbre, a lo desconocido y/o a la indeterminación)  siempre, marcarán nuestros destinos. Tendremos, una vez más, los símbolos, los mitos y la imaginación. El "niño" que, todos, llevamos dentro nos lo recuerda constantemente.



Santiago Peña


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sábado, 21 de marzo de 2015

LIBERTAD PARA PODER... ¡NO!



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La esencia del liberalismo presente es la destrucción sistemática de todos los Valores posibles, incluido el Derecho Natural.

Resultado de todo ello, estamos instalados en unas falsas democracias, verdaderamente liberticidas, en lo social y en lo económico; íntegramente amorales, anti éticas; descaradamente relativistas, aberrantes, cínicas (desde lo filosófico) y esquizofrénicas (desde lo existencial).

Debemos ser libres desde Valores Íntegros, Justicia Social... y no desde el único, alienante, excluyente y falso paradigma de las vigentes manoseadas democracias occidentales.
   
El sistema ultra liberal en el que, indefectiblemente, nos estamos viéndonos abocados, está llevándonos, irremisiblemente, a un nihilismo pernicioso y autodestructivo. El relativismo moral es lo moderno y es lo, políticamente, correcto... Todo lo demás debe ser denostado, vilipendiado, pisoteado y, por último, amputado hasta su total aniquilación. En nombre de las llamadas "sociedades libres" se están cometiendo, impunemente, contra otros países, culturas y pueblos (Irak, Siria, Palestina, Libia...) las atrocidades más salvajes e inimaginables, simplemente, por el hecho de no ser "de la cuerda" del Imperio: referencia absoluta de lo existente. Deben (quieran o no) ser "liberadas" de sí mismas; de sus tradiciones, de su espiritualidad y, sobre todo, de su entidad colectiva. "Nosotros -mesiánicamente hablando- somos la salvación".

La Libertad del Ser no puede ser la "libertad para...". En la civilización occidental, imperante, la asfixia del individuo es evidente. Existe, de facto, una pseudo libertad para poder aplastar al débil; al diferente, para poder enriquecerse a costa de los demás: todo está permitido; el sistema protege a los ávidos, e inhumanos, halcones; el mismo se auto enaltece; se auto vanagloria... "Somos la referencia". ¿Los Valores? ¿Eso?... ¡Eso, ya es otra cosa!

El utilitarismo por encima de cualquier otra consideración. Las sociedades filosófico-políticas, que se basen en el bien común y la plena fraternidad de culturas y pueblos, son, literalmente, "el mal" y deben ser combatidas, por todos los medios posibles, hasta su total desaparición. "El mal nos rodea y debemos combatirlo; nosotros somos los buenos, el resto los malos", son algunas de las axiomáticas reseñas, por antonomasia, para justificar lo injustificable.

Para acabar de cerrar el círculo, una parte, nada desdeñable, del mundo de la intelectualidad (y de la mal llamada "cultura"), como "tonto útil" del engendro antropofágico, son sus grandes valedores y aliados, junto con los medios de comunicación, parte activa y propagandística de todo el entramado. ¡Esa obsesión enfermiza de anatematizar todo lo que tenga que ver con lo intangible de la PERSONA!


Como primera "gran víctima" de la Filosofía, ha sido la burla, el destierro y el cuasi olvido de la Metafísica: el estudio sobre el Ser (Ontología), su reivindicación permanente, su recuperación en las aulas; su reconocimiento como Filosofía Primera, son necesarias para, así, poder recobrar a la PERSONA.
    
El tecno-cientifismo híper exaltado o como consolidar, calculadamente, una permanente soledad del Ser. Reivindicar parcelas de espiritualidad no significa rescatar postreras y deslegitimadas religiones (al igual que las actuales: deportes de masas y el propio liberalismo), como fue la otrora oficialista Católica y otras creencias existentes. Una parte importante de ellas (especialmente las diferentes ramas del cristianismo) en franco declive, fruto de sus inconsecuentes, corruptos (¡también!) y deformados procederes.

En definitiva: La naturaleza, y fin último, del liberalismo es el nihilismo o la autodestrucción, signo incontestable de la victoria final como sistema, pretendidamente, único y triunfante... Por todo lo expuesto, obsesivamente, necesita de un enemigo exterior para poder evidenciar lo innegable. Invariablemente tiene que haber un adversario... ¡y si no, se inventa! Antes lo fueron el fascismo y el comunismo; ahora, posiblemente, lo sean el islamismo (¿radical?) y los sistemas filosófico-políticos de inspiración, eminentemente, humanísticos.


"Libertad, igualdad, fraternidad"


¿Por qué será que me es familiar este lema?


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Santiago Peña


sábado, 24 de enero de 2015

LA ESPIRITUALIDAD COMO REIVINDICACIÓN DE LA PERSONA


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Las PERSONAS, por definición, somos seres religiosos (gregarios) pero, a la vez, únicos. Es decir: somos individualidades con un transcendente sentido de la Espiritualidad.

La naciente Humanidad, como respuesta a este "compartido" vacío existencial, (re)creó todo un mundo de entes mágicos, cuasi perfectos y ultraterrenales (a todo lo que no se entendía se le dotaba de un carácter mistérico). El hecho religioso fue la definitiva respuesta a toda esta panoplia de "seres divinos".

Ha día de hoy (y siempre) somos "tazas vacías"; somos la Potencia; somos la búsqueda permanente de la Plenitud. Siempre vacantes; jamás saciadas... Y como cambio de tendencia, a lo largo de toda la centuria pasada: La substitución de la Metafísica por una Teología "descafeinada" implicó un incipiente (y continuo) derrumbe de Espiritualidad en todo el orbe occidental.

Somos creativos cuando padecemos crisis de todo tipo, cuando nos inunda la soledad, cuando sentimos el vacío de nuestras incompletas existencias,... cuando necesitamos ir en busca de la Luz. En definitiva: cuando nos sentimos cubiertos por una pertinaz oscuridad y, a la vez, "sufrimos" la crisis cíclica de la quimérica Perennidad.

Las ovejas, todas, se durmieron y yo... sigo despierto...


Somos Materia (Apariencia) y somos Espíritu (Substancia). Somos Sensibilidad; somos generadores de Espiritualidad. Somos místicos, soñadores, inmaduros, reprimidos insaciables... ¡Somos pura contradicción!

Hoy el Materialismo, como doctrina imperante, (casi) todo lo alcanza, (casi) todo lo controla... ha desnudado a la PERSONA. EL ser ha sido vilmente violentado, ultrajado,... Todo por una posición social, todo por el prestigio, todo por el dinero, todo por el poder, todo por la fama... ¡Todo por nada! Por todo ello, occidente ha desterrado a (nuestro) dios (interior) y ha pretendido "convertirnos" en dioses... ¡Y nos hemos creído dioses!... El Consumismo, como meta de una supuesta (y falsa) Felicidad: Más tengo; más deseo... ¡Y más vacío me encuentro!

¡Nada tengo y nada deseo! La Felicidad se empezará a vislumbrar en el momento que nos encontremos llenos de nosotros mismos. El deseo de repartir, de compartir nuestra desnuda Presencia... ¡Y poco más!

 

Nosotros somos el único, y verdadero, Valor


En nuestro proceso germinal, aparentemente, procedemos de la unión de la Materia pero, en el preciso momento que tomamos conciencia de nuestra Presencia en el Universo adquirimos nuestra verdadera Identidad, asumiendo la prístina esencia de nuestro ser... Somos Individualidad; somos Espiritualidad.

En cambio, somos "esclavos" de nuestra "durmiente" Existencia; somos (nuestros) carceleros; somos (nuestras) víctimas; somos (nuestros) liberticidas... ¡Idiotas postmodernos!

Debemos rescatarnos. Es justo rehabilitar el ser esotérico, puro y más querido. Es preciso, en gran medida, "renunciar" a lo Material para recuperar nuestra Dignidad.

¿Dónde se haya la Libertad; dónde la Dignidad; dónde la anhelada Felicidad? Sólo se pueden encontrar en el único, e inviolable, lugar que jamás nos arrebatarán: ¡En nuestra Alma! Por encima de cualquier circunstancia, somos Alma; somos Espíritus Libres; somos Conciencia de nuestra propia existencia; somos Dignidad y somos "albaceas" de nuestra propia Libertad.

  

Vivamos en la Virtud y, posiblemente, alcancemos la anhelada Libertad, percibiendo (de una forma natural) una cálida Felicidad 


 

Santiago Peña

 

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